Es una técnica que tiene su origen en casos difíciles en los que, bien por esterilidad de origen desconocido, o bien por otro tipo de esterilidad, se intenta introducir directamente el espermatozoide del varón en el ovocito. Es necesario tan sólo un espermatozoide para fecundar el ovocito. Esta técnica ha permitido que varones que anteriormente eran casi desestimados, hoy en día sean auténticos candidatos a ser padres naturales, ya que se puede incluso capturar espermatozoides de aspirado del epidídimo o biopsia del testículo.
A las 16- 20h de haber puesto en contacto los espermatozoides con los óvulos; ya sea por FIV o por ICSI, se observa si se ha producido la fertilización. Los próximos dos días se evalúa si los embriones se están dividiendo correctamente, y tres días después de haber extraído los óvulos se transfieren al útero. No se requiere anestesia. El número máximo a transferir es de tres embriones para evitar los embarazos múltiples |